Envejecimiento y Estrés
ENVEJECIMIENTO Y ESTRÉS
El ciclo vital es un proceso comprendido entra la concepción y la muerte estando determinado en parte por nuestro genes y mayoritariamente por la carga ambiental que adquirimos durante nuestro proceso vital.
Este ciclo vital se ha ido prolongando llegando en la actualidad a los 80 años y se espera que para el 2050 se esté en torno a los 100 +- 10 años.
Este aumento de la longevidad trae a colación otras definiciones dado que este incremento trae aparejado muchas enfermedades, algunas parcialmente invalidantes, otras degenerativas y progresivas lo cual nos lleva tratar de definir el envejecimiento como un proceso natural, universal, progresivo, irreversible y heterogéneo de todas nuestras funciones vitales lo que nos hace más frágiles y vulnerables dado que afecta a órganos y sistemas en diferente grado de compromiso. Entonces ser longevo es llevar un ciclo vital largo con la mayor calidad de vida, reduciendo los periodos en que las personas se encuentran enfermas.
Todos cumplimos años, pero no todos envejecemos igual dentro de una misma especie, hasta nuestros órganos y sistemas no envejecen a la misma velocidad.
Esta rama de la medicina trata de determinar la edad biológica del organismo y dentro de este a sus diferentes órganos y sistemas que muchas veces no son acordes con la edad cronológica. Esto se hace a través de marcadores biológicos mensurables para cada etapa de la vida que son aproximados y que nos permiten establecer si ese individuo biologica y funcionalmente se encuentra dentro de parámetros óptimos para su edad biologica o si presenta signos de deterioro o envejecimiento prematuro.
El estrés (del inglés stress, ‘tensión’) es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada e nuestra energía.
El estrés es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia, a pesar de lo cual hoy en día se confunde con una patología. Esta confusión se debe a que este mecanismo de defensa o supervivencia puede acabar, bajo determinada circunstancias, en un detrimento de la salud con un aceleramiento de nuestro proceso de envejecimiento.
Esta caracterizado por un aumento de hormonas ergotróficas (Adrenalina, noradrenalina, prolactina y cortisol) lo que nos permite a través del eje simpático adrenal efectivizar las reacciones del estrés agudo para defendernos o huir para así aumentar la disponibilidad de energía, la frecuencia cardiaca, la presión arterial, etc.
Una vez pasado el episodio inicial el hipocampo ordena una mayor secreción de cortisol por parte de las gandulas suprarrenales donde aporta efectos de recuperación y antiinflamatorios acompañado de un aumento de hormonas trofotróficas como la serotonina, dopamina y testosterona.
Es decir hasta aquí la reacción de estrés es totalmente fisiológica predominando las reacciones catabólicas sobres las anabólicas.
Cuando este proceso se cronifica aparecen los síntomas de este desbalance hormonal con predominio del catabolismo, con aumento de proteínas pro inflamatorias en sangre, descenso del pH, el organismo no tiene tiempo para la recuperación y la reparación, acompañándose de un descenso de serotonina, dopamina , noradrenalina, agotamiento de glándulas suprarrenales (Adrenopausia) con los consiguiente signos y síntoma del estrés crónico como insomnio, irritabilidad, despertar agotado, dolor lumbar, cervicalgia, cefalea, depresión, fatiga crónica, pérdida de memoria y concentración ,síndrome metabólico caracterizado por aumento de grasa abdominal, hipertensión arterial, insulino resistencia, hipercolesterolemia y estado protrombótico.
Como vemos los procesos de la calidad del envejecimiento va de la mano de nuestra modo de vida, alimentación, actividad física y el manejo muchas veces no fácil de los niveles de estrés. Por ello es importante poder acceder a una consulta oportuna para poder establecer y modificar si hiciera falta aquellos marcadores biológicos modificables a través de una dieta adecuada, actividad física u otras terapias como reemplazo con Hormonas Bioidenticas, terapia celular combinada o no con terapias bio oxidativas.




